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Cómo ser feliz.Happiness.

Isabel Larraburu

Cómo ser feliz.Happiness. PDF Print E-mail
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Magazine La Vanguardia

Cuentan que dos mujeres del mundo desarrollado estaban admirando el escaparate de una zapatería.
Una le pregunta a la otra: “¿No te gustaría tener más dinero para poder comprártelos todos?”

La amiga contesta: “No, en realidad me gustaría tener más pies. Fíjate en lo generoso que fue Dios con los ciempiés.”
Cuando se vive en la abundancia, los deseos suelen ser mayores y cuando no son satisfechos pueden ser causa de infelicidad y frustración.
Desde que se publicaron los resultados de la investigación “World Values Survey”  sobre el cambio social, cultural y político en más de 65 países, el concepto de felicidad de las naciones aportó una nueva dimensión a las crudas cifras económicas. Este grupo de expertos en ciencias sociales se propuso crear una base de datos representativa de 80 sociedades de los seis continentes en lo que a felicidad se refiere.

La sorpresa vino dada cuando Nigeria, uno de los países más corruptos del mundo, obtuvo el primer puesto. Aparte de este dato tan asombroso se observó que los países más desarrollados del mundo se habían quedado estancados en su grado de bienestar desde el final de la II Guerra mundial, a pesar del gran desarrollo de sus economías.  Un mayor desarrollo económico no coincidía con un incremento en los índices de felicidad del país.
Los investigadores, entre muchas otras cosas, concluyeron aquello que en el fondo no acabamos de creer: el dinero no trae la felicidad. Ahora sí, siempre y cuando las necesidades básicas ya estén cubiertas. Es decir, más dinero no nos hace proporcionalmente más felices.
Los investigadores añaden en su informe que el deseo de bienes materiales en las sociedades desarrolladas (el consumismo) puede llegar a ser un verdadero “inhibidor de la felicidad”.

Más consumo, menos felicidad.

El psicólogo social de Knox College, Tim Kasser, especializado en las repercusiones psicológicas del materialismo, afirma en su libro “The high price of materialism” (El alto precio del materialismo) que, para lograr una buena calidad de vida, tendríamos que tener cuatro tipos de necesidades cubiertas. Estas serían básicas para la supervivencia, el crecimiento personal y un óptimo nivel de funcionamiento:

  1. Seguridad y supervivencia. El deseo humano de seguir vivo, y la evitación de una muerte prematura.
  2. Competencia, eficacia y auto estima. El deseo humano de demostrar las cualidades positivas propias que llevan a cumplir objetivos y propósitos.
  3. Conexión. El deseo de intimidad y cercanía con los demás, el deseo de pertenencia.
  4. Autonomía y autenticidad. El deseo de actuar por sí mismo y sentirse auto dirigido.

Para Kasser, cuando los valores materialistas se transforman en prioritarios, estas necesidades ya no pueden cubrirse satisfactoriamente.
Ante circunstancias que generan inseguridad, se suelen adoptar objetivos materialistas como estrategia para superarla, pero el éxito material solo conduce a una satisfacción transitoria para luego potenciar el vacío personal. Este vacío, a su vez se intenta solventar mediante otras gratificaciones materiales.
Las personas que invierten preferentemente en valores materiales tienden a tratar a los demás como objetos, obteniendo relaciones poco íntimas y de baja conexión. El psicólogo sostiene que, cuando las interacciones personales están basadas en valores materiales, la relación deviene superficial, perdiendo gran parte de empatía e intimidad.
Su investigación se ha desarrollado con muestras de diversas clases sociales, distintas edades y en varios lugares del mundo. Los resultados indican que las personas con valores materialistas gozan de nivel de bienestar y salud psicológica menor que aquellos que conceden menos importancia al éxito material.
Kasser asimismo sostiene que el materialismo es un «virus» que estamos inoculando a nuestros hijos. No se nos hace tan lejano el ejemplo de un padre separado cuyo deseo es poder comprar un nuevo ordenador para complacer a su hija ceñuda para acercarse afectivamente a ella.
«Los niños crecen pensando que la felicidad se puede comprar” «La avaricia, el culto a la propia imagen, la falta de empatía hacia los demás... Ésos son los valores que trasmite nuestra cultura. Las depresiones, la obesidad o la anorexia son algunos de los síntomas de esta enfermedad que golpea cada vez a edades más tempranas».

La economía de la felicidad.

Algunos economistas afines a la psicología y en consonancia con la idea de que el consumismo obstaculiza la felicidad de las personas, afirman que se debería ampliar el puro crecimiento económico de los países con medidas que conduzcan al crecimiento personal. Para eso sugieren que las prioridades de un gobierno sean:

  1. Reducir la inseguridad en el empleo.
  2. Mejorar la asistencia sanitaria.
  3. Potenciar la democracia directa o participativa, la cual aumenta en las personas la sensación de control sobre sus vidas.

 

En Marzo de 2006 se celebró el Symposium on Economics of Happiness (Simposio sobre Economía de la Felicidad) en la Universidad del Sur de California, Los Angeles.
Esta novedosa disciplina, impulsada por el profesor de Economía de la Universidad de Warwick, Reino Unido, Andrew Oswald, pretende evaluar el bienestar subjetivo de las personas mediante estudios realizados conjuntamente por economistas y psicólogos.
Para estos expertos, la felicidad es el fin último, pero también es un medio para un fin. Algunos economistas sostienen que la felicidad podría reducir la productividad, pero la investigación muestra, no obstante, que ésta es positiva  para la economía. Las personas felices son más productivas que las infelices. La actitud tradicional dice que perseguir la riqueza nacional conduce a un mayor bienestar. Los economistas de la felicidad, en cambio, dicen que el logro de la felicidad nacional conducirá a una mayor riqueza.
El grupo de estudio del profesor Oswald ha llegado a asignar valores monetarios a los hechos vitales, comparando el efecto que producen ciertas situaciones en la vida con el grado de felicidad que se adquiere mediante el dinero. Por ejemplo, un buen matrimonio tendría el valor psicológico equivalente a un ingreso de US$ 90.000 al año. Estar desempleado tendría costes psicológicos que superarían la pérdida del salario.

(Explicación de la gráfica)


En el programa semanal llamado”La fórmula de la felicidad” (The happiness formula) de la BBC TWO (ver página web http://news.bbc.co.uk/1/hi/programmes/happiness_formula/ ), se exponen todos los estudios actuales sobre el tema. Entre ellos está la gráfica de la “British Household Panel Survey 1991-2003” encuesta realizada por el profesor  Andrew Oswald. El titular de la BBC es: “La felicidad tiene forma de sonrisa”.
El estudio sugiere que los niveles de felicidad cambian a lo largo de la vida. Se les pidió a los sujetos que puntuaran su nivel de satisfacción vital. La mayoría inicia su vida con buena nota de felicidad para ir empeorando a medida que se hace mayor. Para la mayoría, el peor período es alrededor de los 40 años. Después de eso, casi todas las puntuaciones suben. Los hombres son ligeramente más  felices  que las mujeres en la adolescencia, pero las mujeres les igualan más tarde. Las mujeres empiezan con notas más bajas que los hombres. El punto más bajo para ellas parece durar más tiempo: entre los 30 y los 40, y solo mejora cuando las mujeres llegan a los 50. En ese momento las mujeres tienden a superar a los hombres. Los hombres empiezan la vida con notas más altas y su punto más bajo es hacia los 40, para volver a superar la nota a los 50.
Basada en la colaboración entre psicólogos y economistas, la investigación de Daniel Kahneman obtuvo el Premio Nobel de Economía en el año 2002 “por haber integrado los avances de la investigación psicológica en la ciencia económica, especialmente en lo que se refiere al juicio humano y la toma de decisiones en condiciones inciertas.” Este profesor de Psicología de la Universidad de Princeton de origen israelí-estadounidense trabajó durante décadas en la Teoría de las Perspectivas que pretende explicar la frecuente actitud paradójica de las personas frente a los riesgos. Sus datos, obtenidos en laboratorio, han sido una aportación experimental de la psicología cognitiva  a la economía.
El trabajo de Kahneman ha ayudado a los economistas a comprender que las decisiones de las personas no siempre son racionales ni tampoco basadas en el azar. Los componentes irracionales y no objetivos de una decisión también obedecen a reglas susceptibles de ser descritas matemáticamente. Este psicólogo, además está participando activamente en los análisis del bienestar en un sentido general, buscando indicadores objetivos ligados al bienestar de los  ciudadanos.

El estudio del bienestar personal.

El Estado de Bienestar ha sido una creación europea de los años 60 del siglo pasado que se concretó cuando la prosperidad económica fue un hecho en el continente. Tal como afirma Carmelo Vázquez, Catedrático de Psicología clínica de la Universidad Complutense en la revista “Papeles del psicólogo” (2006), los estudios a gran escala sobre la felicidad de las naciones así como los relacionados con la calidad de vida en Medicina eclosionaron en los 70 y los 80. Se pregunta “¿cómo puede hablarse de Estado de Bienestar si no se tiene en el punto de mira de las políticas públicas el incremento efectivo del bienestar de los ciudadanos?”
De esta necesidad surgen diversos estudios a medida macro social, micro social e individual para comprender mejor la felicidad tanto de las naciones como del individuo.
La Psicología ha comenzado a realizar estudios empíricos sobre el bienestar subjetivo, explorando sistemáticamente las fortalezas humanas y los factores que contribuyen a la felicidad de las personas. Ese es el ámbito de la llamada “Psicología Positiva” ( www.authentichappiness.org ) creada por un profesor de Psicología de la Universidad de Pennsylvania, el Dr. Martin Seligman (“La felicidad auténtica” Ediciones B, 2003), ampliamente conocido por sus estudios experimentales sobre la depresión y  por la autoría del concepto de “optimismo aprendido”.
Para Seligman, la psicología no tiene que centrarse únicamente en el estudio de la patología, la debilidad y el daño. Debe también estudiar las fortalezas y las virtudes, no solo arreglar lo dañado, sino potenciar lo que hay de bueno.

La receta de la felicidad según Seligman.
En la entrevista concedida a Eduardo Salvador (www.psicologia-positiva.com), Seligman comenta sobre su receta para la felicidad:

“En realidad tengo tres, que se aplican a tres niveles que llamo la vida placentera, la vida buena y la vida con sentido.
Para la primera, la receta es llenar la vida de todos los placeres posibles, y aprender una serie de métodos para saborearlos y disfrutarlos mejor. Por ejemplo compartirlos con los demás, aprender a describir y recordarlos, y también utilizar técnicas como la meditación para ser más conscientes de los placeres. Pero este es el nivel más superficial.

El segundo nivel, el de la buena vida, se refiere a lo que Aristóteles llamaba eudaimonia, que ahora llamamos el estado de flujo. Para conseguir esto la fórmula es conocer las propias virtudes y talentos y reconstruir la vida para ponerlos en práctica lo más posible. Con esto se consigue no una sonrisa sino la sensación de que el tiempo se para, de total absorción en lo que uno hace. La buena vida no es esa vida pesada de pensar y sentir, sino de sentirse en armonía con la música vital. Creo que mi perro lo podría resumir así: “corro y persigo ardillas, luego existo”.

El tercer nivel consiste en poner tus virtudes y talentos al servicio de alguna causa que sientas como más grande que tú. De esta manera dotas de sentido a toda tu vida.”

Recuadro
Clasificación de las fortalezas y virtudes del ser humano (www.psicologia-positiva.com)

Las 24 fortalezas y virtudes del ser humano se agrupan en 6 categorías:

Sabiduría y conocimiento: Fortalezas cognitivas que implican la adquisición y el uso del conocimiento.

1. Curiosidad, interés por el mundo. Tener interés por lo que sucede en el mundo, encontrar temas fascinantes, explorar y descubrir nuevas cosas.
2. Amor por el conocimiento y el aprendizaje. Llegar a dominar nuevas materias y conocimientos, tendencia continua a adquirir nuevos aprendizajes.
3. Pensamiento crítico, mentalidad abierta, capacidad de juicio.
Pensar sobre las cosas y examinar todos sus significados y matices. No sacar conclusiones al azar, sino tras evaluar cada posibilidad. Estar dispuesto a cambiar las propias ideas en base a la evidencia.
4. Creatividad, originalidad, inventiva, inteligencia práctica. Pensar en nuevos y productivos caminos y formas de hacer las cosas. Incluye la creación artística pero no se limita exclusivamente a ella.
5. Perspectiva. Ser capaz de dar consejos sabios y adecuados a los demás, encontrando caminos no sólo para comprender el mundo sino para ayudar a los demás a comprenderlo.

Coraje: Fortalezas emocionales que implican la consecución de metas ante situaciones de dificultad, externa o interna.

6. Valentía. No dejarse intimidar ante la amenaza, el cambio, la dificultad o el dolor. Ser capaz de defender una postura que uno cree correcta aunque exista una fuerte oposición por parte de los demás, actuar según las propias convicciones aunque eso suponga ser criticado. Incluye la fuerza física pero no se limita a eso.
7. Perseverancia y diligencia. Terminar lo que uno empieza. Persistir en una actividad aunque existan obstáculos. Obtener satisfacción por las tareas emprendidas y que consiguen finalizarse con éxito.
8. Integridad, honestidad, autenticidad. Ir siempre con la verdad por delante, no ser pretencioso y asumir la responsabilidad de los propios sentimientos y acciones emprendidas.
9. Vitalidad y pasión por las cosas. Afrontar la vida con entusiasmo y energía. Hacer las cosas con convicción y dando todo de uno mismo. Vivir la vida como una apasionante aventura, sintiéndose vivo y activo.

0Humanidad: Fortalezas interpersonales que implican cuidar y ofrecer amistad y cariño a los demás.

10. Amor, apego, capacidad de amar y ser amado. Tener importantes y valiosas relaciones con otras personas, en particular con aquellas en las que el afecto y el cuidado son mutuos. Sentirse cerca y apegado a otras personas.
11. Simpatía, amabilidad, generosidad. Hacer favores y buenas acciones para los demás, ayudar y cuidar a otras personas.
12. Inteligencia emocional, personal y social. Ser consciente de las emociones y sentimientos tanto de uno mismo como de los demás, saber como comportarse en las diferentes situaciones sociales, saber que cosas son importantes para otras personas, tener empatía.

Justicia: Fortalezas cívicas que conllevan una vida en comunidad saludable.

13. Ciudadanía, civismo, lealtad, trabajo en equipo Trabajar bien dentro de un equipo o grupo de personas, ser fiel al grupo y sentirse parte de él.
14. Sentido de la justicia, equidad. Tratar a todas las personas como iguales en consonancia con las nociones de equidad y justicia. No dejar que los sentimientos personales influyan en decisiones sobre los otros, dando a todo el mundo las mismas oportunidades.
15. Liderazgo.  Animar al grupo del que uno es miembro a hacer cosas, así como reforzar las relaciones entre las personas de dicho grupo. Organizar actividades grupales y llevarlas a buen término.

Moderación: Fortalezas que nos protegen contra los excesos.

16. Capacidad de perdonar, misericordia.  Capacidad de perdonar a aquellas personas que han actuado mal, dándoles una segunda oportunidad, no siendo vengativo ni rencoroso.
17. Modestia, humildad. Dejar que sean los demás los que hablen de uno mismo, no buscar ser el centro de atención y no creerse más especial que los demás.
18. Prudencia, discreción, cautela. Ser cauteloso a la hora de tomar decisiones, no asumiendo riesgos innecesarios ni diciendo o haciendo nada de lo que después uno se pueda arrepentir.
19. Auto-control, auto-regulación. Tener capacidad para regular los propios sentimientos y acciones. Tener disciplina y control sobre los impulsos y emociones.

Trascendencia: Fortalezas que forjan conexiones con la inmensidad del universo y proveen de significado la vida.

20. Apreciación de la belleza y la excelencia, capacidad de asombro. Saber apreciar la belleza de las cosas, del día a día, o interesarse por aspectos de la vida como la naturaleza, el arte, la ciencia...
21. Gratitud. Ser consciente y agradecer las cosas buenas que a uno le pasan. Saber dar las gracias.
22. Esperanza, optimismo, proyección hacia el futuro. Esperar lo mejor para el futuro y trabajar para conseguirlo. Creer que un buen futuro es algo que está en nuestras manos conseguir.
23. Sentido del humor. Gustar de reír y gastar bromas, sonreír con frecuencia, ver el lado positivo de la vida.
24. Espiritualidad, fe, sentido religioso. Pensar que existe un propósito o un significado universal en las cosas que ocurren en el mundo y en la propia existencia. Creer que existe algo superior que da forma a determina nuestra conducta y nos protege.

 


Despiece
Compruebe la medida de su felicidad.

Este test fue diseñado por el Profesor Ed Diener de la Universidad de Illinois, colaborador de Martin Seligman en diversos estudios sobre Psicología Positiva. El test solo tarda  un minuto en completarse.
Conteste sinceramente a las cinco afirmaciones según su nivel de acuerdo o desacuerdo en una escala de 1 a 7, rodeando el número con un círculo.

  1. Total desacuerdo.
  2. Desacuerdo.
  3. Ligeramente en desacuerdo.
  4. Ni de acuerdo ni en desacuerdo.
  5. Ligeramente de acuerdo.
  6. De acuerdo.
  7. Totalmente de acuerdo.

En muchos sentidos mi vida es ideal.    1  2  3  4  5  6  7
Las condiciones de mi vida son excelentes. 1  2  3  4  5  6  7
Estoy satisfecho con mi vida. 1  2  3  4  5  6  7
Hasta ahora he logrado las cosas importantes que quiero en mi vida. 1  2  3  4  5  6  7
Si pudiera vivir mi vida otra vez, no cambiaría casi nada. 1  2  3  4  5  6  7

Puntuación:
De 35 a 31. Muy satisfechos. Los que puntúan en este rango, aman su vida y siente que las cosas están yendo muy bien. Su vida no es perfecta pero sienten que es todo lo buena que puede llegar a ser.
De 30 a 26.  Satisfechos.
De 25 a 20. Medianamente satisfechos. Esta es la media de satisfacción en los países desarrollados.
De 19 a 15. Ligeramente por debajo del promedio.
De 14 a 10. Insatisfechos.
De 9 a 5. Extremadamente insatisfechos.

Para entender las puntuaciones de satisfacción vital, el profesor Diener destaca los tres componentes que valoran más las personas felices:
El entorno social y familiar. Las personas con amigos y familiares cercanos, son más felices.
El trabajo, el estudio o la actividad diaria. Si la actividad diaria es valorada y apreciada, sea remunerada o no, y si se cree que su realización es importante, la persona es más feliz.
Satisfacción personal con la vida en su sentido más trascendente, sea espiritual, ético o religioso. Esto está muy presente en las personas felices.

 

 

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