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Trastorno por atracones

Isabel Larraburu

Trastorno por atracones PDF Print E-mail
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La Vanguardia. Ciencia

El trastorno por atracones, "binge eating disorder" (BED) u obesidad compulsiva. En los EEUU se está detectando un trastorno que se ha revelado como mucho más prevalente de lo espe­rado en aquél país. Corresponde a la patología caracterizada por las conductas de voracidad que parecen estar íntimamente rela­cionadas con la obsesión de las dietas en nuestro entorno.

Se trata del trastorno por atracones - "binges" en inglés - o " binge eating disorder" cuya traducción al castellano presenta sus dificultades por no existir un término equivalente.

Robert L. Spitzer y cols. de la Universidad de Columbia en Nueva York aportan resultados de un estudio multicentro con 1.785 sujetos implicados en diversos programas de adelgazamiento. Los datos informan que el 29% pade­cía el trastorno por atracones (BED), recientemente considerado como diagnóstico psiquiátrico. A diferencia de la bulimia nerviosa, este afecta primordialmente a personas obesas o de peso inestable, con subidas y bajadas ponderales significativas y frecuentes a lo largo de su vida. La proporción mujeres hombres es de 3:2, y no incluye medidas de purga como el vómito auto- provocado como en la bulimia nerviosa. La obesidad de esta categoría está asociada a depresión mayor, abuso de alcohol o sustancias, ten­dencia a valorarse según el peso, dificultades para seguir una vida normal, larga historia de dietas durante toda la vida y obesidad instaurada desde edades más tempranas.

Dietética vs. psicología en el tratamiento del BED.

La importancia de conceptualizar estos trastornos de la conducta alimentaria caracterizados por el exceso en la ingesta y la falta de control tendría que reflejarse a la hora de la detección en consultas de endocrinólogos o médicos dedicados a la terapéutica de la obesidad. Existe ahora un creciente conocimiento e interés por parte de estos profesionales, pero vale la pena recordar que este tipo de población es especialmente refractario al tratamien­to tradicional de restricción dietética y suele incluso responder de forma contraria a la deseada. La respuesta más frecuente en pa­cientes de este tipo es la incapacidad para adherirse a las pautas de su médico nutricionista y un recrudecimiento de los atracones descontrolados como consecuencia de las prohibiciones.

Sería aconsejable, por tanto:

1. Una apropiada iden­tificación del problema, que a veces se elude por temor a las reprimendas del médico.

2. Tener en cuenta que un tratamiento exclusivamente basado en la dieta es con frecuencia insuficiente o incluso iatrogénico.

3. Evitar culpabilizar al paciente ya de por sí proclive a auto-inculparse en exceso por su tendencia a la depresión.

4. No ceder a las demandas del propio paciente de recu­rrir a medidas más drásticas para adelgazar como el uso de anore­xígenos o sustancias afines que son definitivamente nocivas para este grupo de obesos por su tendencia al abuso de sustan­cias.

Así, habría que priorizar la intervención del psicólogo o especialista en trastornos de la conducta alimentaria dejando para una segunda etapa la intervención del nutricionista siempre que las comilonas se hayan podido controlar como condición previa indispensable para una respuesta terapéutica aceptable.

Obesidad sin complicación psiquiátrica/ obesidad con complicación psiquiátrica..

· Obesidad sin conducta compulsiva (sin atracones) .

Presencia de un porcentaje elevado de grasa corporal o adiposi­dad mayor que un 20% en hombres y que un 30 % en mujeres.

No corresponde a ninguna patología psiquiátrica ni tampoco indica necesariamente que la ingesta sea excesiva en todos los casos. Peso superior al de la norma de la población correspondiente al sexo, altura y edad. Índice de masa corporal ( peso en Kg / altura en m2 mayor que 30) .

· Obesidad compulsiva (con atracones). "Binge eating disorder" (BED).

Presencia de comilonas que se caracterizan por la sensación de pérdida de control, gran rapidez de la ingesta, sentirse desagra­dablemente saciado, alimentarse sin tener hambre fisiológica, realizarlas en soledad por sentir vergüenza debido a la canti­dad, sentimiento de culpabilidad por haberse atracado. Preocupa­ción constante por el peso, larga historia de dietas en la vida adulta, e inestabilidad emocional reflejada en estado depresivo e irritabilidad. La percepción de su auto-estima está íntimamente relacionada con el peso. Ausencia de conductas compensatorias de los atra­cones que se refleja en un peso fluctuante, pero frecuentemente superior a la norma.

En el estudio de Kuehnel y Wadden publicado en el International Journal of eating disorders en mayo de 1994 se concluye que las personas afectadas por el trastorno por atracones presentan:

1. Desinhibición dietética.

2. Inquietud excesiva por la figura y la delgadez.

3.Incapacidad para interpretar las sensaciones viscerales de hambre y saciedad.

4. Tendencia a sobrealimentarse en respuesta a emociones

negativas e interacciones sociales.

Criterios para diagnosticar el trastorno por atracones:

1. Episodios repetidos de voracidad de estas características:

a) comer en un período discreto de tiempo ( dentro de un lapso de dos horas, por ejemplo) una cantidad de comida claramente mayor que otra persona comería en un período similar y en parecidas circunstancias.

b) sensación de pérdida de control sobre la cantidad y sobre la capacidad de parar de comer.

2. Durante los atracones:

a) comer más deprisa de lo normal.

b) comer hasta sentirse desagradablemente lleno.

c) comer grandes cantidades sin tener hambre física.

d) comer en solitario por sentir vergüenza debido a la cantidad que se está comiendo.

e) sentirse a disgusto con uno mismo, deprimido, o muy culpable por haber comido.

3. Atracarse dos veces por semana en promedio por un período de más de seis meses.

4. No padecer bulimia ni anorexia nerviosa.

Efectos del "yo-yo dieting"(Brownell & Jeffrey, 1987) o "weight cycling":

Áreas afectadas- 1. Bienestar psicológico.

2. Morbilidad y mortalidad.

3. Metabolismo basal y pérdida de peso.

"Yo-yo dieting": ciclos repetidos de pérdida de peso seguida de ganancia de peso. Precursor habitual de los trastornos del comportamiento alimentario. ( Tuschl, 1990).

Consecuencias:

· Incrementos en la presión arterial (Brownell, et al., 1986).

· Mayor resistencia a la insulina,( Mc Carger, Clandinin, Fawcett, et al. 1988).

· Tendencia a perder cada vez menos peso a lo largo de los ciclos repetidos (Beeson, Ray, Coxon, et al. 1989)

· Elevación de la tasa de aumento de peso después de ciclos sucesivos de reducción de peso ( Heyman, Young, Fuss, et al., 1991).

Existen dos mecanismos por los que se originan estos cambios en la capacidad de la persona para perder peso y mantener esa reducción:

1. Se incrementa la lipogénesis y la eficiencia alimentaria ( es decir, el número de calorías que se obtiene de una comida) durante el ciclo bajada-subida. Gracias a esta lipogénesis incrementada, el nuevo tejido adquirido después de una recuperación del peso posee un mayor porcentaje de grasa metabólicamente inactiva con relación al tejido magro que se ha perdido. Esto, a su vez, reduce la tasa del metabolismo basal. Otra consecuencia es el aumento del apetito por las grasas y los carbohidratos, los cuales, también pueden influir en el gasto energético por una reducción del efecto térmico del alimento. (McCarger et al., 1988).

2. Reducción del metabolismo basal del mismo tejido magro a largo plazo, provocando una dificultad progresiva para perder peso.

 

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