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La explicación psicológica del pánico

Isabel Larraburu

La explicación psicológica del pánico PDF Print E-mail
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Dossiers de Psiquiatría

“Ansiedad, pánico y agorafobia. La investigación prolifera y el desacuerdo continúa.”  Dossiers de Psiquiatría. Nº 2. 1988.

RESUMEN:
Se revisan las aportaciones del ámbito de la psicología a la comprensión del fenómeno de las crisis de pánico. Se enfatiza particularmente la línea de investigación basada en el condicionamiento interoceptivoque desarrolla David Barlow y que enriquece con nuevos datos empíricos una propuesta prometedora.

Palabras clave: ataques de pánico, explicación psicológica.

SUMMARY:
Contributions from the field of psychcology to the understanding of the phenomenon of panic are examined. There is a special accent on the research line carried out by David Barlow which is based on interoceptive conditioning. This work adds new empirical data to a remarkable and promising proposal.
Key words: panic attacks. psychological explanation.


Antes de presentar la explicación del pánico según la teoría del condicionamiento -la cual utilizo corno base conceptual en el tratamiento del pánico no complicado- me gustaría hacer referencia al marco más amplio del que forma parte. Voy a revisar brevemente las perspectivas psicológicas en general que intentan presentar alternativas a la lectura puramente biológica de este fenómeno.
Por supuesto, todas las teorías psicológicas del pánico, dan por sentado que existen procesos y hechos biológicos implicados. Sin embargo, Lang (1988) nos hace reflexionar cuando dice: “La explicaci6n de un trastorno del comportamiento desde el punto de vista biológico, es análogo al intento de comprender la estrategia de un juego de ajedrez en un ordenador mediante el análisis de su estructura activa de hardware. Todos estarán de acuerdo en que el comportamiento de un ordenador depende de su estado físico (y que este puede ser descrito hasta el último detalle). Sin embargo, el sistema es demasiado complejo para un análisis físico y funcional. Para entender el juego de ajedrez hay que conocer el programa de la máquina”.

DEFINICIÓN Y DIAGNÓSTICO
Para la tercera edición revisada del manual diagnóstico estadístico de la APA (1987), una crisis de pánico consiste en un periodo discreto de miedo intenso que incluye al menos cuatro de los síntomas siguientes en cada ataque:
Falta de aliento (disnea) o sensaciones de ahogo
Mareo o sensación de pérdida de conciencia
Palpitaciones o aceleración de la frecuencia cardiaca (taquicardia)
Temblor o sacudidas
Sudoración
Sofocación
Náuseas o molestias abdominales
Despersonalización o desrealización
Adormecimiento o sensación de cosquilleo en diversas partes del cuerpo (parestesias)
Escalofríos
Dolor o molestias precordiales
Miedo a morir
Miedo a volverse loco o perder el control
Otros criterios establecen que el ataque debe ser:
Inesperado, es decir, no causado por la exposición a una situaci6n que siempre genere ansiedad, y
no relacionado con una situación en la que el sujeto es el foco de atención de los demás.
Por último, para que la condición tenga categoría de trastorno por angustia, se especifica un criterio de frecuencia: deben presentarse cuatro ataques en un periodo de cuatro semanas, o bien una o más crisis deben ser seguidas por un periodo de al menos un mes en el que predomine el miedo a que vuelvan a ocurrir.
Esta visión del pánico está fuertemente influida por el psiquiatra Donald Klein, quien realizó gran parte de la investigación en el terreno biológico. La mayor parte de los investigadores no biologistas manifiestan desacuerdo con esta clasificación y cuestionan el hecho de que el pánico sea una entidad cualitativamente diferenciada de otros trastornos de ansiedad.

LA PERSPECTIVA BIOLÓGICA
Los primeros estudios de Donald Klein en 1964 sugerían que el pánico podría disociarse cualitativamente de la ansiedad generalizada. Las dos líneas más fructíferas en la investigación biológica del pánico son las siguientes:
El estudio de los efectos -de la medicaci6n antidepresiva en el pánico, y
la observación de las reacciones y cambios fisiológicos ante la inducción del pánico mediante agentes farmacológicos.
Los investigadores biologistas plantean que al pánico es la manifestación de una disfunción neurofisiológica central o periférica. Sin embargo, hasta el momento no se ha elucidado la fisiopatología del fenómeno y las teorías fisiológicas a nivel biomolecular no son explicativas al completo. Los modelos biológicos de un síndrome psicológico sólo tendrían significado, tal como apunta Katherine Shear (1986), siempre y cuando aporten mecanismos de puente para explicar las manifestaciones cognitivas, conductuales y afectivas.

LA PERSPECTIVA BIOLÓGICA
1. EL PÁNICO ES RESULTADO DE UNA EXCESIVA ACTIVACION DEL SNC, EL CUAL REGULA LA EXPRESION BIOCONDUCTUAL DE MIEDO Y SUS SÍNTOMAS SOMATICOS ASOCIADOS.
2. EL PÁNICO ES ANÁLOGO A UN TRASTORNO COMICIAL EN EL CUAL
EL UMBRAL DE EXCITACIÓN NEURONAL ESTA ANORMALMENTE DISMINUIDO.
3. PUEDEN EXISTIR AREAS CEREBRALES IMPLICADAS EN LAS QUE LAS FUNCIONES DE LOS NEUROTRANSMISORES SEAN ANORMALES (LOCUS COERULEUS, AREA PARAHIPOCAMPICA, RECEPTORES MEDULARES).
4. PUEDE HABER, ASIMISMO, ANOMALÍAS A NIVEL DE LA SÍNTESIS,
LIBERACIÓN, DEGRADACIÓN O FUNCIÓN RECEPTORA DE LOS NEUROTRANSMISORES. ESTAS, A SU VEZ, PUEDEN SER DEBIDAS A CAMBIOS EN LOS PROCESOS INTERCELULARES EN LA FISIOLOGIA DE LA MEMBRANA O MICROENTORNO EXTRACELULAR.

LA PERSPECTIVA COGNITIVA
Los modelos cognitivos referidos al pánico se basan en la idea de que éste es el resultado de la percepción errónea e interpretación catastrófica de sensaciones físicas que, a menudo, aunque no siempre, provienen de una activación neurovegetativa. La misma mala interpretación incrementa la ansiedad y produce aún más sensaciones que, a su vez, vuelven a interpretarse catastróficamente y así sucesivamente. La tendencia a percibir erróneamente las sensaciones corporales está determinada por la experiencia previa sobre enfermedades propias o de otros, creencias y supuestos referidos a las manifestaciones somáticas, la condición física y el estado de ánimo.
Las investigaciones de Clark y Gelder demuestran que los pacientes con pánico interpretan situaciones ambiguas relacionadas con sus sensaciones físicas de modo más negativo que otros pacientes ansiosos sin pánico. Para los investigadores cognitivistas (Salkovskis, 1988) existen tres factores cognitivos implicados en la fenomenología del pánico:
a) Pensamiento catastrofista referido al daño físico.
Existe evidencia de que la mayoría de estos pacientes perciben su primera crisis de pánico como NO relacionada causalmente con la ansiedad y consideran los síntomas como señales de una enfermedad grave (Papee, 1985).
b) Producción abundante de imágenes.
Se ha demostrado igualmente (Greenberg, 1986) que con frecuencia, pacientes con pánico experimentan imágenes vívidas en el transcurso de los experimentos de inducción, las cuales mantienen y perpetúan la condición.
c) Déficit en la capacidad para evaluar correctamente.
Beck (1988), sugiere que el sujeto afecto de pánico tiene deteriorada su capacidad para utilizar la información que podría modificar el curso de la crisis de angustia.
Como comentario ante los trabajos de los cognitivistas de Oxford, Teasdale (1986), manifiesta que el nivel de precisión de los modelos cognitivos del pánico no está a la altura que caracteriza las teorías de la ciencia cognitiva y del comportamiento, ni tampoco los términos utilizados. No obstante, están generando investigación útil y procedimientos terapéuticos extremadamente prometedores. Asimismo, habría que identificar los elementos más efectivos en el paquete terapéutico a la vista de sus buenos resultados.

LA PERSPECTIVA COGNITIVA (BECK, 1988)
1. LOS SUJETOS TENDENTES AL PANICO SON PARTICULARMENTE SENSIBLES A LAS SENSACIONES INTERNAS (somáticas o mentales) QUE PARECEN ANORMALES.
2. PRESENTAN IGUALMENTE TENDENCIA A LA HIPERVIGILANCIA ANTE
SENSACIONES Y FOCALIZAN SU ATENCION EN ELLAS SI NO ENCUENTRAN EXPLICACION NO-PATOLÓGICA Y PUEDEN SER EXPLICABLES COMO MANIFESTACIONES DE AMENAZA BIOLOGICA (muerte) MENTAL (insanidad o pérdida de conciencia), O CONDUCTUAL (pérdida de control).
3. LA FIJACIÓN DE LA ATENCIÓN EN LAS SENSACIONES PANICOGÉNICAS ES INVOLUNTARIA Y REFUERZA LA IDEA DE PELIGRO INMINENTE, LO CUAL LLEVA A UNA ACTIVACION DEL SISTEMA NERVIOSO VEGETATIVO.
4. SE GENERA UN CÍRCULO VICIOSO DEBIDO A LA INTERACCIÓN DE LA INTERPRETACIÓN CATASTRÓFICA DE LAS SENSACIONES Y LA CONSIGUIENTE INTENSIFICACIÓN DE LOS SÍNTOMAS ASOCIADOS A LA ANSIEDAD.
5. EL PASO SIGUIENTE ES CRUCIAL PAPA LA EXPERIENCIA DE
PÁNICO EN CONTRASTE CON LA ANSIEDAD SEVERA: LA PÉRDIDA DE LA CAPACIDAD DE EVALUAR LOS SINTOMAS DE UNA MANERA REALISTA: DE AHÍ PROVIENE LA FIJACION DE LOS SÍNTOMAS. EL PACIENTE ES INCAPAZ DE APLICAR EL RAZONAMIENTO LOGICO O LA EXPERIENCIA PREVIA PAPA NEUTRALIZAR O CORREGIR LA INTERPRETACION DE SUS SENSACIONES.


LA VISIÓN DEL CONDICIONAMIENTO INTEROCEPTIVO (Barlow, 1988)
LA PERSPECTIVA DE LA TEORIA DEL CONDICIONAMIENTO
MODELO DE LA ETIOLOGIA DEL PANICO




En la perspectiva del condicionamiento aplicado al estudio del pánico, su principal investigador, D. Barlow, descalifica los modelos unidimensionales como son el cognitivo y el estrictamente neurobiológico. Basándose en la teoría de la emoción, afirma que pánico y ansiedad son básicamente emociones que en su expresión patológica devienen trastornos emocionales. Tanto ansiedad como depresión son consideradas, bajo su punto de vista, una conjunción de emociones básicas almacenadas en la memoria en forma de redes afectivas (Lang, 1985). Esta estructura cognitivo-afectiva está caracterizada por una variedad de operaciones cognitivas y conductuales. En el caso de la ansiedad estaría referida a un marcado temor a la posible ocurrencia de eventos peligrosos o desagradables que pudieran acontecer en el futuro. La ansiedad también implica el esfuerzo para afrontar las situaciones difíciles teniendo a la fisiología (“arousal”) como medio para apoyar los intentos necesarios. Toda esta preparación para la defensa ante los peligros es altamente eficaz, siempre que exista un peligro real y nos disponga para la lucha o la huída. Pero si no existe amenaza, esta reacción es altamente desagradable y constituye lo que Barlow denomina “una falsa alarma” -el pánico inesperado-.

Las causas de la “falsa alarma”
Mientras algunos investigadores tratan de elucidar las causas inmediatas -desregulación biológica o distorsión cognitiva- hay mucha más evidencia de causas más distantes como es la experiencia de estrés. Los estudios de los hechos vitales que preceden las crisis de pánico iniciales, determinan dos categorías que dan cuenta del 91% de los casos recogidos: eventos relacionados con conflictos versus reacciones endocrinas/fisiológicas.
Los factores de personalidad, apoyo social y variables cognitivas, pueden determinar que la ocurrencia de “falsas alarmas” derive o no hacia un aprendizaje de miedo y expectativa de subsiguientes alarmas.

“Falsas alarmas” y pánico.
CONDICIONAMIENTO INTEROCEPTIVO
              CRISIS DE ANSIEDAD                                            TAQUICARDIA
                                          E.I.                                                             E.C.
TAQUICARDIA CUALQUIER ORIGEN                            CRISIS DE ANSIEDAD
                                                               E.C.                                    R.C.
RESULTADO:          C.A.                T.C.                    C.A.

C.A: Crisis de ansiedad
T.C: Taquicardia
E.I: Estímulo incondicionado
E.C: Estímulo condicionado
R.C: Respuesta condicionada

La línea rusa de investigación sobre condicionamiento clásico explica cómo señales fisiológicas internas pueden estar condicionadas al miedo. Estas señales, también llamadas estímulos interoceptivos, una vez condicionadas son muy resistentes a la extinción. En el pánico, por ejemplo, señales como una taquicardia, una vez se ha asociado a una “falsa alarma” adquiere propiedades del estímulo incondicionado (El), en este caso tremendamente aversivo, como es la crisis de pánico. La asociación de las “falsas alarmas” a las señales internas o externas produce lo que Barlow denomina “alarmas aprendidas”.
TEORIA DE LAS REDES AFECTIVAS DE LANG (1985)
Esta formulación pretende dar cuenta de la relación entre patrones fisiológicos, la experiencia emocional y la conducta afectiva en términos del procesamiento de la información y organización de la memoria. En estas redes neuronales existen representaciones de estímulos, respuestas y significados. Dichas redes se activan produciendo emoción siempre que un E proveniente del exterior o del interior del organismo encaje con alguna de sus representaciones. La activación puede provenir de tres fuentes: estímulos, respuestas o significados, y sus efectos pueden sumarse. El pánico puede ser el resultado de la activación de los tres distintos tipos de representaciones.
Para Lang, la intervención dirigida sólo al nivel del SIGNIFICADO en el pánico, que es característica de las terapias basadas en la evaluación o interpretación (cognitivas) no sería de mucha eficacia ya que mantienen inalterada la capacidad de despertar emoción propia de las representaciones de estímulo y respuesta. Por el contrario, considera necesaria la exposición prolongada y repetida a los estímulos generadores de miedo.
Las intervenciones puramente verbales, tipo “información correctora” propia de los modelos cognitivos, son de escasa eficacia si no se respaldan en la evidencia de la experiencia (Beck, 1988).
Añade finalmente que en el trastorno por pánico la intervención a nivel de los significados puede ser, si acaso más útil en sus inicios, mientras que en estadios más avanzados las asociaciones estímulo-respuesta son más evidentes en la producción del fenómeno, por lo que serían más recomendables técnicas basadas en el condicionamiento.
REFERENCIAS
American Psychiatric Association. Diagnostic and statistical manual ofmental disorders (tercera Ed. Rev.) (DSM—III—R). Washington, D.C., 1987.
Beck, A.T. Cognitive approaches to panic disorder. En: Panic: psychological perspectives. (Ed. S. Rachman) Lea Publishers. Hillsdale, New Jersey, 1988.
Greenberg, R.L. Ideational components of distress in panic disorder. Tesis doctoral. niversity of Pennsylvenia, Philadelphia, 1986.
Lang, P.J. The cognitive psychophisiology of emotion: Fear and anxiety. En: A.H. Tuma y J.D. Maser (Eds.) Anxiety and the anxiety disorders. Lea Publishers. Hillsdale, New Jersey, 1985.
Lang, P.J. “Fear and Panic: context, cognition and visceral arousal”. En: S. Rachman. Panic: psychclogical perspectives. Lea Publishers. Hillsdale, New Jersey, 1988.
Rapee, R. Distintions between panic disorder and generalised anxiety disorder. Australian and New Zealand Journal of Psychiatry, 19, 462-78, 1985.
Salkovskis, P. M. Phenomenology, assessment and the cognitive model of panic. En: S. Rachman. Panic: psychological perspectives. Lea Publishers, Hillsdale, New Jersey, 1988.
Teasdale, J. Cognitive models and treatment for panic: a critical evaluation. En: S. Rachman. Panic: psychological perspectives. Lea Publishers. Hillsdale, New Jersey, 1988.

 

 

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